"Estamos de acuerdo en la importancia de una eurozona fuerte y unida para la estabilidad y la recuperación global y afirmamos nuestro interés en que Grecia permanezca en la eurozona y respete sus compromisos", señala el comunicado final de la cumbre del G-8.
Los líderes del G-8 se comprometen a "dar todos los pasos necesarios para fortalecer y revitalizar" sus respectivas economías y a "combatir el estrés financiero" ante las preocupaciones, cada vez más acentuadas, sobre la salud de los bancos europeos. "La recuperación económica global muestra indicios prometedores de recuperación, pero todavía persisten vientos contrarios a tener en cuenta", advierte.
El texto defiende por ello la reducción del déficit público como vía para la reactivación económica, pero reconoce que los criterios deben aplicarse con flexibilidad a cada país, ya que las condiciones "no son las mismas para cada uno de ellos".
"En este contexto, respaldamos unas políticas de consolidación fiscal sólidas y sostenibles que tengan en cuenta la evolución económica de los respectivos países y refuercen la confianza y la recuperación económica", indica. "Las sólidas medidas fiscales a las que nos hemos comprometido deberían construir sistemas más resistentes sin estrangular el crecimiento del crédito a corto plazo", desarrolla.
Entre las fórmulas propuestas para impulsar el crecimiento, incluye una mayor cooperación entre el sector público y el privado. "Para incrementar la productividad y el crecimiento potencial de nuestras economías, apoyamos las reformas estructurales, y las inversiones en educación e infraestructura moderna, por ser apropiadas. Las iniciativas de inversión pueden ser financiadas con una serie de mecanismos, entre los que se incluyen la concesión de ventajas al sector privado", apunta.
En cambio, el G-8 rechaza expresamente recurrir a medidas proteccionistas. "Honraremos nuestro compromiso de abstenernos de emplear medidas proteccionistas y perseguiremos esfuerzos multilaterales en concordancia con el marco estipulado por la Organización Mundial de Comercio", declaran los dirigentes del grupo.
La declaración concluye con una mención a la necesidad de proteger los derechos de propiedad intelectual como vía para la creación de puestos de trabajo y generar crecimiento económico. Para ello menciona la instauración de herramientas legales internacionales, acuerdos de asistencia mutua o una mayor cooperación aduanera, todo ello fomentando el libre flujo de la información.
Obama
La cumbre celebrada en la residencia presidencial de Camp David, en las afueras de Washington, ha finalizado con el acuerdo entre los líderes de los países más industrializados de que el camino contra la crisis pasa por "el crecimiento y la creación de empleo" como "la principal prioridad" al tiempo que se continúa su proceso de reformas estructurales para reducir la deuda, según ha manifestado el presidente de USA, Barack Obama al término de la reunión. "Sabemos que es posible", ha asegurado.
Los líderes del G-8, entre ellos los de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia, han afirmado este sábado que tienen "interés" en que Grecia se quede en la zona euro, aunque han recordado al Gobierno de Atenas y a sus ciudadanos que si quieren pertenecer a la moneda única y recibir más ayuda de los contribuyentes europeos tendrán que seguir recortando el gasto y reformando su economía.
Pero, al menos pensando en el resto de Europa, el anfitrión en Camp David, el presidente Barack Obama, ha logrado además que la primera frase de la declaración formal del G8 no sea una llamada a los recortes, sino a la creación de empresas y de empleo. "Nuestro deber es promover el crecimiento y los puestos de trabajo", reza el documento firmado por los líderes de los ocho países más industrializados del mundo. Y lo ratificaba Obama en una declaración al término de la Cumbre asegurando que "el crecimiento y la creación de empleo debe ser la principal prioridad"