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PROVINCIALES, 09/07/2012

Gualeguaychu: ONG sin apoyo del gobierno, realizan un gran trabajo social y solidario

 

Gualeguaychú se caracteriza por la solidaridad de sus vecinos. Innumerables agrupaciones juntan ropa, sostienen merenderos y hasta dan apoyo escolar a los niños que lo necesitan. El testimonio de sus protagonistas.Contaron que “de acá a fin de año le vamos a entregar la leche a Lucecitas, alrededor de 50 cajas por mes. A la Escuela 31.100 litros por mes, a la zona de El Potrero 80 ó 100 litros, lo que nos pida la directora, además de la Casita de San Martín de Porres. Actualmente, el grupo solidario de apoyo escolar, brinda colaboración a unos 60 ó 70 chicos de la escuela primaria y además cuentan con un nuevo proyecto para apadrinar a los chicos que ya pasaron a la escuela secundaria. Al respecto, explicaron que cuentan con algunos padrinos que colaboran con dinero para comprar los útiles escolares que los chicos necesitan.

Hace tres años atrás, la idea de una mujer comenzó a gestarse junto a la colaboración de su marido y sus amigos. Hoy, es una de las agrupaciones más conocidas en el mundo de las redes sociales: Manos Unidas Gualeguaychú es un equipo de trabajo que se instaló en la zona sur de la ciudad con el objetivo de ayudar brindando apoyo escolar a los chicos.

Su presidenta es María Eugenia Stragñeri, una mujer amable y cariñosa que encabeza el proyecto. Cuenta con un gran equipo de amigos con los que trabajan e idean actividades para los niños. “No hay un nosotros y ellos”, aclaran para comenzar con la charla: la gente del barrio y Manos Unidas es un mismo conjunto que trabaja a la par para lograr la inclusión de los más chicos a través de la educación.

La premisa fundamental del grupo es que los niños sin vestimenta, calzado o buena alimentación son los primeros en desertar. Por otra parte resaltan la importancia de alentar al niño y acompañarlos en el proceso de aprendizaje, marcándoles tiempos de estudio, compartiendo tiempo junto a ellos y ayudándolos a hacer la tarea.

Alberto Castelli es uno de los integrantes del grupo. Asegura que además de ser tarea del Estado brindar educación y contención, “es imposible llegar a todos lados, y ahí es donde llega la gente con ganas de ayudar, pero a la solidaridad no la podés sacar por decreto y no formás gente solidaria de un día para el otro; la solidaridad es una cosa que se va contagiando”.

Además, aclaró que al “Estado lo constituyen personas que forman parte de la comunidad. Algunas cosas sí las tiene que hacer el Estado, por ejemplo, la educación y poner plata, pero nosotros lo que nosotros hacemos es apoyar, incentivar y promover porque entendemos que es más difícil que esa parte la haga el Estado”.

“Yendo juntos a la par”

La gente del Suburbio Sur y el grupo Manos Unidas trabaja desde el primer día a la par. “Cuando decidimos trabajar en Suburbio Sur, que es sobre el Barrio Fiorotto, fuimos casa por casa dando las invitaciones; nos prestamos en el saloncito que es un Centro Comunitario y ahí armamos unos tablones con unas sillas plásticas”.

Ese es el escenario donde todos los sábados a la siesta, los chicos de Manos Unidas se encuentran con los chicos para tener el apoyo escolar. “Cuando llueve o hace frío me llaman a mi casa y me preguntan si vamos a ir igual”, cuenta Eugenia con emoción.

“Nos esperan y nos reciben muy bien”, expresó, mientras recordó que “las primeras veces fue más difícil pero nos aceptaron en seguida gracias a la ayuda de Norita, una vecina del Barrio que nos presentó”.

Actualmente, el grupo solidario de apoyo escolar, brinda colaboración a unos 60 ó 70 chicos de la escuela primaria y además cuentan con un nuevo proyecto para apadrinar a los chicos que ya pasaron a la escuela secundaria. Al respecto, explicaron que cuentan con algunos padrinos que colaboran con dinero para comprar los útiles escolares que los chicos necesitan.

Así, el grupo acompaña a los chicos que ya están en la secundaria en esta etapa de cambios. “Vamos a las reuniones de padres, evaluamos cómo les fue en las calificaciones y hasta nos reunimos para ver en qué materias andan más flojos para reforzar el estudio”.

Todo es muy organizado en Manos Unidas: ya son una ONG inscripta en AFIP y en Rentas. Además, tienen una cuenta en el banco y un contador que leva las cuentas.

Sumarse es ayudar a educar

Actualmente la mayor necesidad del grupo, reside en el espacio físico. El salón comunitario del barrio es pequeño aunque existe la posibilidad de ampliarlo y hasta se sueña con tener un salón propio.

Por otra parte, Manos Unidas necesita armarios especialmente altos o que ocupen poco espacio para guardar sus cosas y así evitar todas las semanas transportar los materiales.

Además, invitan a empresas, vecinos y todo el que quiera sumarse para ser padrino a comunicarse con ellos a través de Facebook: “Manos Unidas Gualeguaychú”, o podés acercarte los días sábados al salón de Villagra y Julio Irazusta o comunicarte con la presidente del grupo, María Eugenia Stragneri al 428485; o con Alberto Castelli al 428276.

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Amigos en el “Club de la Leche”

Un grupo de amigos, durante una cena, decidieron conformar el “Club de la Leche”. Carolina Ávalos y Lorena Skubij hablaron del proyecto comunitario.

“Nació aproximadamente dos años atrás, estábamos una noche cenando y surgió la pregunta ¿qué podíamos hacer? para ayudar, sentíamos esa necesidad. Una de las chicas tiró la idea ‘pidamos leche en cartón’, armamos un par de mail entre los conocidos, cuando quisimos acordar teníamos mucha gente llamando para ayudar”, contó Carolina, directora del Club de la Leche.

Dijo que los socios se hacen con las donaciones que cada persona envía. “Puede ser uno, dos litros o un pack, lo que sea. Siempre pedimos que la gente tenga continuidad y responde”.

Lorena comentó que también concurren a distintos jardines de infantes “como Arco Iris, Girasoles, Ruperto Gelós y Gurilandia, entre otros. Enviamos notitas a las familias, de ese modo llevan leche y después pasamos para recolectar las donaciones”.

Contaron que “de acá a fin de año le vamos a entregar la leche a Lucecitas, alrededor de 50 cajas por mes. A la Escuela 31.100 litros por mes, a la zona de El Potrero 80 ó 100 litros, lo que nos pida la directora, además de la Casita de San Martín de Porres”.

Otro de los puntos “que se destaca en el Club de la Leche es la renovación, hay gente que se va pero mucha otra ingresa y nos sigue ayudando”, apuntó Carolina.

Y agregó: “estoy en JCI, este grupo y en Dar y Recibir, creo que muchos jóvenes y adultos estamos entrelazados mutuamente. Me siento feliz saber que a la gente de Lucecitas le vamos a sacar un peso de encima”.

Lorena: “cuando van a buscar o llevamos la leche te cuentan las historias, de los hijos o de los chicos que atienden en los comedores y merenderos. Te gratifica saber que con lo que conseguimos una niña o niño está tomando un vaso de leche”.

Aclararon que el grupo es particular, no recibe ayuda de ningún organismo público.

“Somos autosuficientes, nos abastecemos de nuestros socios, acá el pilar principal son ellos. No manejamos dinero”, expresó Carolina Ávalos.

Cómo contactarse

En facebook se los ubica como ‘El Club de la Leche Gualeguaychú’; a los teléfonos 426929 (Carolina) y 15644194 (Lorena).

Resaltaron dichas vías de comunicación. “A partir de esa instancia nos pusimos en contacto con el grupo “Simón Gualeguaychú” que se dedica a juntar útiles escolares. Le preguntamos qué otras cosas necesitaban y ya estamos por enviar leche, a la escuela ubicada cerca del Cristo, en el Acceso Sur”, señaló la directora del Club de la Leche.

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Donde la necesidad ataca todos los días

Mucho se ha escrito sobre el merendero que conduce Teresa Bogado en el sector noreste de Gualeguaychú, casi en el límite con la nada. Pocos son los que conocen este sector de la ciudad, donde la falta de todo es algo cotidiano.

En ese lugar se levantó un edificio que contiene a cientos de “gurises” que llegan los sábados y domingos a tomar la taza de leche que les hace con mucho amor esta mujer entrada en años.

El merendero-comedor fue bautizado por la idiosincrasia del barrio: “Los gurises del arroyo Gaitán”. Este arroyo no solo atraviesa el barrio, sino que también atraviesa la forma de vida del asentamiento.

Bogado vive desde toda la vida en la calle Misiones, desde la época en que la Clavarino era un canal a cielo abierto. Actualmente, convive con las mejoras que recibió el barrio con el asfaltado sobre el canal y por el otro lado con la pobreza y las necesidades de cientos de personas que se las arreglan como pueden en un asentamiento que crece.

¿Cómo está el barrio?

-Más o menos, con el frío y tantos chicos, se hace lo que se puede. Siempre hace falta el calzado, una copa de leche, muchas cosas. Se necesita de todo acá, es una cosa que vos no te imaginás.

¿Cuántos chicos están atendiendo?

-Ahora estamos entre 60 y 70. Se sumaron un montón. Con el frío del invierno las criaturas tienen más hambre y bueno, ahí estamos. Entre 60 y 70 van al comedor los sábados y domingos. Los días sábados también les entrego la leche para que se la lleven para su casa para que la tomen en la noche.

¿Quién te ayuda con el tema de la leche?

-La leche la está donando un chico de Urdinarrain. La deja en la COTAGU y yo la retiro de ahí. Lo demás pedimos en la calle como siempre. Está muy complicado todo. Vos sabés lo que han subido las cosas. Antes la gente me alcanzaba, me daba, pero ahora tengo que lucharla. Se precisan cobijas viejas, sábanas, toallas, de todo.

¿Está creciendo el asentamiento?

-Son chicos que se casan y quieren tener su lugar. Y al no tener se vienen haciendo casitas. Hay muchas más familias que lo que había antes.

A pesar de que el comedor funcione solamente los fines de semana, Teresa y su familia enfrentan todos los días la ardua tarea que en cierta parte le corresponde al Estado. Durante la semana se encargan de recolectar todo lo que pueden para dárselo a los chicos los días en que no hay clases.

Asegura necesitar de todo, principalmente los condimentos para cocinar que han incrementado sus precios como el aceite, azúcar, “a veces vienen las criaturas a pedir un poquito de yerba para un mate cocido”.

Aquellas personas que desean colaborar con Teresa y dar un poco de lo que se tiene en su casa, lo pueden hacer concurriendo a Misiones y Clavarino, donde funciona el comedor y preguntar por esta estoica mujer o llamar al 430301.Nosotros pasamos a retirarlo si es necesario”, agregó.

“Si unís las voluntades individuales, das solución inmediata”

Las necesidades se suman y las voluntades se unen. Siempre que alguien requiere ayuda, cualquiera sea, aparece la solidaridad de la comunidad.

Poco o mucho, no importa. Todo sirve para ayudar. Lo que le sobra a uno, le hace falta al otro.

Ese es en definitiva el principal objetivo por el que fue creado el grupo de facebook Dar Recibir (daRecibir es su nombre virtual), que fue abierto como “un espacio para sumar voluntades, donde todos pueden encontrarse”, tal como lo describieron Cecilia Lucardi y Natalia Zavala, impulsoras de la iniciativa.

“El grupo surge a partir de la cantidad de pedidos de ayuda que aparecen en las redes sociales, muchas necesidades que uno las va compartiendo con sus contactos para que se multipliquen”, explicó Lucardi en diálogo con elDía.

Recordó que la idea tomó fuerza cuando en facebook aparecieron varios pedidos en una misma semana y se obtuvieron respuestas inmediatas.

“Se solicitó una bicicleta para una persona de Manos Unidas, lo compartimos en la red social y el mismo día la donaron”, explicó y contó otro caso: “alguien pidió un moisés, se reprodujo en face y aparecieron tres moisés”.

“Entonces pensamos que debería haber algo que sirviese para sumar voluntades, que es cuando se da respuesta inmediata a los pedidos; por eso creíamos bueno focalizar en eso y la idea es que se unan al espacio las ONG’s, los grupos sociales, para que puedan publicar las necesidades”, señaló Zavala.

El grupo daRecibir es un espacio común donde convergen quienes tienen una necesidad y aquellos que pueden resolverla. “Es tan simple como dar y recibir y no importa quien necesite y quien puede ayudar, porque cualquiera puede necesitar algo de otro, sin importar la clase social”, agregó Cecilia.

Las dos mujeres coincidieron en que el grupo virtual al que pertenecen “son cada una de las personas que lo conforman pero sobre todo quienes ejecutan las acciones en cada lugar donde es necesario”. “Nosotros ponemos la cara, personificamos al grupo, pero hay muchos que hacen más de lo que podemos hacer en nuestro caso”, remarcó Lucardi.

Destacó además que “lo bueno es que todos podemos hacer algo por otro. Se pide lo que cada uno puede dar o hacer, nada más. Y eso es mucho. A nadie le sobre tiempo y cada uno aporta lo que puede y ahí está el éxito”.

Cecilia y Natalia se mostraron muy contentas por la repercusión que tiene daRecibir. “La respuesta de la gente desbordó las expectativas; el pedido específico es el que más rápido tienen solución”, señalaron y en ese sentido contaron lo ocurrido con la bicicleta: “se pidió una, aparecieron tres; hubo alguien que la fue a buscar y llevó a arreglar, alguien se ofreció a hacer esa reparación y después otro le compró cadena y candado. Eso es sumar voluntades”.

En tanto, Natalia Zavala destacó que en Gualeguaychú “hay mucha gente con capacidad, que tiene ganas de hacer cosa” y agregó que por eso “lo mejor es juntarse en una ciudad que es sumamente solidaria y reacciona ante la necesidad del otro”.

“Si unís todas las voluntades individuales, das solución casi inmediata”, puntualizó.

EL DIA DE GUALEGUAYCHU


 

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